El trabajo de integración mente cuerpo ya es una necesidad. Los autores clásicos del trabajo corporal cada vez son más conocidos en todo el mundo. La dimensión del cuerpo y su relevancia en el crecimiento de la persona y el desarrollo de sus habilidades y potencial es ahora una realidad ineludible.
Más de allá de las preguntas, de las palabras… la emoción y el cuerpo.
En algunos procesos de coaching hay un momento en el que seguir preguntando deja de ser suficiente. El cliente comprende lo que le sucede, ya ha identificado la creencia que lo limita, sabe de dónde puede venir e incluso ha construido una interpretación diferente. Puede decir: «sé que no necesito agradar a todo el mundo», «sé que equivocarme no significa fracasar» o «sé que tengo derecho a ocupar ese espacio». Lo sabe. Pero cuando llega el momento de actuar, cuando tiene que mantener una conversación difícil, exponerse, poner un límite, asumir un nuevo rol o mostrar su trabajo, algo lo interrumpe. Cambia la respiración, aparece tensión, la voz pierde fuerza o surge el impulso de evitar la situación.
Como coaches, en ese momento puede que ya no necesitemos encontrar una pregunta mejor, y en su lugar necesitemos empezar a considerar que el cuerpo de nuestro cliente tiene que dar “permiso” al cambio, tiene que integrarlo y permitir que sea sostenido.
Todo cambio supone atravesar cierta incomodidad, más o menos desafiante, más o menos paralizante y esa incomodidad debe poder ser sostenida hasta que se transforma en acción, en expresión y en nuevas posibilidades. Y ese sostén nos lo da el cuerpo.
Comprender no siempre transforma
El lenguaje es una herramienta extraordinaria para el coaching. Poner palabras a nuestra experiencia, cuestionar creencias y construir nuevas interpretaciones puede modificar nuestra relación con lo que sucede. Pero las personas no respondemos al mundo solamente desde aquello que pensamos.
La neurociencia afectiva de Jaak Panksepp ayuda a comprenderlo. Panksepp propuso siete sistemas emocionales primarios vinculados a circuitos subcorticales, entre ellos los sistemas de MIEDO, RABIA, CUIDO, JUEGO y BUSQUEDA. Son sistemas evolutivamente antiguos relacionados con tendencias emocionales y conductuales básicas. Por eso una persona puede pensar «quiero hacerlo» y, al mismo tiempo, experimentar una respuesta corporal que parece decir «peligro».
Lo que aprendimos antes de poder explicarlo
Los primeros años de vida tienen especial importancia en el desarrollo de los sistemas de regulación emocional y respuesta al estrés. La investigación recopilada por el Center on the Developing Child de Harvard muestra cómo la adversidad intensa o prolongada durante la infancia, especialmente cuando falta suficiente apoyo adulto, puede afectar al desarrollo de los sistemas de respuesta al estrés.
Autores como Bessel van der Kolk, en El cuerpo lleva la cuenta, Peter Levine, creador de Somatic Experiencing, y Gabor Maté han contribuido, desde perspectivas diferentes, a situar el cuerpo en la conversación sobre trauma, estrés y adaptación.
Nuestras experiencias contribuyen a configurar patrones de regulación, anticipación y respuesta fisiológica que pueden activarse posteriormente. Y el cuerpo puede permitirnos observarlos.
Preguntar al cuerpo
¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando imaginas que dices que no?
¿Dónde notas primero la reacción?
¿Qué sucede con tu respiración cuando imaginas que entras en esa sala?
¿Qué impulso aparece: avanzar, retirarte, protegerte, quedarte inmóvil?
Estas preguntas introducen una dimensión diferente. Ya no exploramos solamente qué piensa el cliente sobre una situación, además investigamos qué sucede mientras la experimenta.
Ahora podemos adquirir herramientas y conocimientos para ayudarle a experimentar corporalmente en la sesión las consecuencias que despierta en el cuerpo la posibilidad de alcanzar el objetivo que persigue en su proceso de coaching.
La interocepción, nuestra capacidad para percibir las señales internas del organismo es actualmente un campo relevante de investigación en psicología y neurociencia. Prestar atención a esas señales puede ayudarnos a reconocer estados emocionales y patrones de regulación que no siempre aparecen en el relato verbal.
También la teoría polivagal de Stephen Porges ha contribuido a poner el foco sobre la relación entre sistema nervioso autónomo, percepción de seguridad y conexión social. Es un modelo muy influyente en los enfoques somáticos, aunque algunos de sus postulados neurofisiológicos y evolutivos están actualmente discutidos en la literatura científica. Un coach formado necesita conocer tanto las posibilidades de estos modelos como sus límites.
Coaching somático no es terapia del trauma
Esta distinción es fundamental porque incorporar el cuerpo a una sesión de coaching no significa tratar trauma. Tampoco lo es interpretar una determinada postura como evidencia de una herida infantil o intentar recuperar experiencias que el cliente no recuerda.
El coaching somático trabaja con lo que está sucediendo ahora.
Podemos observar qué ocurre cuando el cliente ensaya la conversación que evita. Detectar cuándo contiene la respiración. Explorar qué cambia al modificar su postura. Invitarle a permanecer unos segundos ante una sensación incómoda. Experimentar una forma diferente de ocupar el espacio o expresar aquello que habitualmente calla.
El objetivo sigue perteneciendo al coaching: aumentar conciencia, capacidad de elección y posibilidad de acción.
Cuando aparecen trauma significativo, síntomas clínicos o una desregulación que excede el marco profesional del coach, el trabajo corresponde a profesionales de la salud mental con formación específica y nuestro deber, presente en nuestro código ético, será derivar a la persona a los profesionales adecuados.
Conocer el cuerpo también significa saber hasta dónde intervenir.
El coach del futuro necesitará una mirada somática
Un cliente puede comprender perfectamente por qué evita algo y continuar evitándolo. Puede haber cambiado su interpretación y seguir sintiendo la misma contracción cuando llega el momento de exponerse. Puede saber qué quiere hacer y descubrir que, ante la situación real, su organismo activa una respuesta aprendida que pesa más que su decisión racional. Ahí el cuerpo aporta información que la conversación por sí sola puede no alcanzar.
Formarse en coaching corporal permite al coach incorporar esa dimensión: aprender a observar, preguntar y diseñar experiencias que incluyan sensaciones, postura, respiración, movimiento, emoción y acción, manteniéndose dentro de los límites profesionales del coaching.
Algunos clientes ya han entendido suficientemente su historia. El siguiente paso puede consistir en ayudarles a experimentar algo diferente cuando su cuerpo vuelve a encontrarse con aquello que teme, rechaza o no se permite.
Referencias
Center on the Developing Child, Harvard University. Investigación sobre desarrollo temprano y respuestas fisiológicas al estrés.
Levine, Peter A. Curar el trauma. Diana. Obra original: Waking the Tiger: Healing Trauma (1997).
Maté, Gabor. Cuando el cuerpo dice no. La conexión entre el estrés y la enfermedad. Gaia Ediciones. Obra original: When the Body Says No (2003).
Panksepp, Jaak. Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions (1998).
Porges, Stephen W. La teoría polivagal. Fundamentos neurofisiológicos de las emociones, el apego, la comunicación y la autorregulación. Pléyades. Obra original: The Polyvagal Theory (2011).
Van der Kolk, Bessel. El cuerpo lleva la cuenta. Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma. Editorial Eleftheria, 2015. Obra original: The Body Keeps the Score (2014).

JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ
José Manuel Sánchez es Socio Fundador del CEC. Su pasión es el coaching y el desarrollo humano en el ámbito profesional. Actualmente se dedica al desarrollo directivo y al coaching individual y grupal.
Es Coach PCC por la ICF y Practitioner en PNL por la Asociación Española de PNL. Formado en coaching ejecutivo, coaching de equipos y coaching sistémico. Es terapeuta Gestalt y Transpersonal. Formado en el programa SAT, Eneagrama y Coaching Corporal por NewField. Es facilitador de Seitai y de trabajo energético en el cuerpo, formador de meditación e Instructor CCT del Compassion Institute.
Director del Programa Certificación Practitioner en PNL.
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