LA COMUNICACIÓN NO VIOLENTA

María González es coach ACTP formada en el CEC y especialista en comunicación no violenta. Después de ejercer como abogada, gestionar una empresa familiar, coordinar un gabinete y promover una fundación, María descubrió su vocación. Ser una eterna aprendiz, ejercer de curiosa y asombrarse cada día. Y tratar de aportar, en distintos planos de su vida, calidez, claridad, autenticidad y propósito.

María, ¿nos puedes explicar en pocas palabras en qué consiste la Comunicación No Violenta?

En pocas palabras…¡es todo un reto! La comunicación no violenta es una forma de vivir. Es una manera de conocerse y de abrirse a los demás, que facilita la conexión entre las personas, que genera empatía y que al mismo tiempo tiene intención de cuidar las necesidades de quien se expresa y de quien escucha.

¿Cuáles son las situaciones cotidianas más susceptibles de generar conflictos?

Cualquier interacción es susceptible de generar conflicto. A cada uno nos enfadan cosas distintas. Tenemos conflictos en la familia, en el trabajo, con los amigos, con un desconocido en el atasco… Ante un conflicto, la CNV apoya y enriquece la capacidad que todos tenemos para gestionarlo, de manera tal que podamos expresar lo que sea necesario sin agredir al otro, ni a nosotros mismos. Poniendo el foco de lo que digo en mí, en cómo vivo yo la situación, y en lo que le pido o propongo al otro. Esto facilita que el otro pueda escuchar lo que dices. Cuando nos comunicamos de la forma que casi todos aprendimos, sucede, en muchas ocasiones, que cargamos en el otro la responsabilidad sobre lo que sentimos. Frases tan habituales como “me sacas de quicio” nos dejan a su merced, aparentemente sin posibilidad de volver por nosotros mismos a un estado de ánimo distinto. Y además de eso, dificultan enormemente que el otro pueda escuchar lo que le queremos decir, porque recibir un ataque así cierra la escucha profunda, y predispone a una respuesta defensiva.

 

¿Hay comunicación no verbal en la Comunicación No Violenta?, ¿se trabaja el cuerpo?

¡Desde luego!, queramos o no, hay comunicación no verbal siempre. En CNV, según mi experiencia, no es que se trabaje el cuerpo como contenedor que muestra una apariencia u otra. Lo que sucede es que, para que la CNV funcione ha de ser una expresión auténtica, y en ese sentido por muy bien estructurado que esté un mensaje, si el cuerpo dice algo distinto a  lo que dicen las palabras, el mensaje simplemente no es recibido de la manera que esperábamos. Lo que dice el cuerpo, en cualquier tipo de comunicación, representa más del 50% del mensaje. Por esta razón es esencial empezar a trabajar la CNV con nosotros mismos, porque la violencia nace de la manera que tenemos de tratarnos. Comprender cómo funcionamos, y estar en paz con eso, promueve un estilo de comunicación que nos acerca al otro con una apertura y disposición diferente. Ser conscientes de nuestras necesidades, y saber cómo podemos alimentarlas, hace que no dependamos de que los demás hagan ese trabajo por nosotros.

 ¿Cómo se entrena la Comunicación No Violenta?

Como cualquier aprendizaje requiere motivación y mucha práctica. Cuando aprendemos un idioma sabemos que tardaremos un tiempo en construir frases con fluidez, pronunciar bien y expresarnos de manera natural. El proceso de aprendizaje  de la CNV es más o menos igual.

Ayuda tener cómplices, a los que decirles que estás aprendiendo a expresarte de un modo diferente, y que tengan un poco de paciencia contigo, porque vas a sonar algo raro durante un tiempo.

También conviene buscar situaciones poco complejas al principio. En un momento de tensión no es buena idea practicar. Poco a poco, podemos ir aumentando el nivel de dificultad, y afrontando situaciones que nos reten cada vez más. Hasta llegar a ser capaces de gritar en clave CNV, cuando sea necesario.

¿Se pueden aplicar criterios de este tipo de comunicación en otras situaciones que no sean un conflicto claro? ¿Cómo podemos incorporar este tipo de comunicación a nuestra actividad habitual?

 La CNV es muy eficaz a la hora de resolver los conflictos, y al mismo tiempo, una vez que pones atención en  observar e identificar tus necesidades y emociones, aprender a separar hechos de opiniones y hacer peticiones en clave CNV, cualquier situación es buena para expresarte así.

Puedes incorporar la CNV cuando agradeces algo a alguien, cuando celebras alguna cosa o cuando compartes un pensamiento. En lugar de un simple “gracias”, ante una situación en la que alguien hace algo por ti , podrías decir: “que me hayas hecho esta entrevista me hace sentir agradecida y contenta, porque alimenta mi necesidad de compartir aprendizajes con los demás y contribuir a difundir este tipo de comunicación. ¿Cómo estás con esto que te digo?”. A mi modo de ver, es una expresión mucho más completa.

 ¿La práctica de la Comunicación No Violenta puede tener otro tipo de efectos, como un proceso de crecimiento personal?

Sin lugar a dudas. La práctica de la CNV significa esencialmente un viaje a las profundidades. Un ejercicio de autoconocimiento y una oportunidad para tomar las riendas de tu vida. Un compromiso contigo mismo para hacerte cargo de tus necesidades y emociones, para cuidarte y cuidar tus relaciones.

Una de las mejores cosas de la CNV es que funciona aunque seas el único que la practica en tu entorno. Funciona porque te permite ver la vida con otro filtro, y traducir los mensajes que recibes, en el lenguaje de las emociones y necesidades. De esta forma, si tu pareja te dice “¡estoy harto, siempre sales con tus amigas!”, en lugar de escuchar un reproche podrías traducir este mensaje y contestar “veo que estás enfadado, imagino que quizá quieres que pasemos más tiempo juntos, ¿es así?”.

 ¿Puedes aportar alguna experiencia de aplicación de CNV?

En los últimos dos años he vivido muchas situaciones en las que la práctica de la CNV, aunque a veces  haya sido torpe y poco afinada, ha aportado calidez y ha generado proximidad en mis relaciones. Lo maravilloso del proceso de aprender CNV es que está en constante evolución y que cada día se presenta un reto diferente.

Hace pocas semanas, tras una discusión con mi hijo en la que no me expresé en clave CNV, me acerqué a él después de unos minutos y  mirándome a los ojos me dijo: “mamá, ¿has llorado?”. Y yo: “pues todavía no, pero tengo ganas .¿Sabes?, me frustra, me enfada y me pone triste no ser capaz a veces de expresarme como me gustaría. Estoy aprendiendo muchas cosas últimamente y tienen mucho sentido para mí, se las cuento a otras personas en mi trabajo, trato de aplicarlas en el día a día….y sin embargo con las personas que más me importan en este mundo, como tú, no siempre soy capaz de hacerlo así. ¿Cómo podría explicarte lo que estábamos hablando antes para que pudieras entenderlo?”. Y él, que momentos antes me gritaba enfadado, contestó con un tono amoroso y calmado: “pues así mamá, como lo estás haciendo ahora”.

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