Los coaches trabajamos con nuestros clientes para que desplieguen todo su potencial y consigan sus objetivos. En este viaje, aprenden a mirar la realidad desde otro punto de vista, a abandonar la inercia de hacer más de lo mismo y a explorar nuevos caminos. Desde esta perspectiva, todo proceso de coaching tiene una parte fundamental de creatividad y de innovación.

Y a la inversa, todo proceso de innovación tiene un componente que involucra a la persona. En este viaje, según mi experiencia, se cumplen una serie de etapas o de reglas que, de una u otra manera, tendremos que abordar:

  1. Para iniciar todo viaje, necesitas saber a dónde vas. Tendrás que definir tu visión, tu objetivo. ¿A dónde quieres llegar? Es muy importante que tu visión tenga mucha fuerza, para generar la tensión creativa que vas a necesitar. Mantenerte conectado con tu visión, te ayudará a llevar adelante tu proyecto y a perseverar con firmeza en los momentos difíciles.
  2. Para poder encontrar caminos nuevos, tendrás que aprender a escuchar. Esto implica abrirse total y completamente a lo que otros tienen que aportar, en vez de interrumpir o tener la mente ocupada en buscar objeciones y contrargumentos. La escucha es una de las habilidades más importantes y más difíciles de desarrollar. No hemos sido entrenados en ella y, sin embargo, si no somos capaces de escuchar profunda y totalmente (a nosotros mismos, a nuestro entorno), no podremos aprender nada nuevo.
  3. Todas nuestras ideas, están sometidas a la influencia de nuestros modelos mentales. La mente actúa como un enorme filtro que nos muestra la realidad siempre desde el mismo punto de vista. Este es un obstáculo muy importante. Tendrás que aprender a cuestionar tus ideas y a revisar tus juicios. Esto abrirá un camino de autodescubrimiento y aprendizaje personal que te ayudará a ser más consciente de tus procesos mentales y a tomar tus decisiones de una manera más consciente, menos automática.

  1. Aprenderás a construir sobre las ideas de los demás. Si haces el esfuerzo de buscar puntos de conexión, descubrirás una interesante vía de expansión para tus propias ideas. En vez de pensar “tu idea o la mía”, descubrirás que es mucho más útil poner el foco en “tu idea y la mía”.
  2. El análisis está muy bien y es muy importante. Pero la creatividad también. Y viceversa. A veces tendrás que poner a trabajar el hemisferio izquierdo de tu cerebro, pero no te olvides de activar tu hemisferio derecho. Aprenderás a utilizar las tormentas de ideas (brainstorming), para generar grandes cantidades de ideas, sobre las que después podrás trabajar de una manera más analítica.
  3. La innovación tiene mucho que ver con las emociones, así es que tendrás que aprender a desarrollar tu inteligencia emocional, es decir, tu capacidad para darte cuenta de tu estado de ánimo y del de las personas que te rodean. Por poner un pequeño ejemplo, el miedo es un enemigo de la innovación. ¿qué estado emocional necesitarás crear en ti, en tu equipo, para generar un espacio creativo?
  4. Es imposible aprender, evolucionar, crecer, innovar… sin aceptar unas ciertas dosis de caos y de incertidumbre. Esta es también una consecuencia emocional de todo proceso de cambio. Y este punto conecta directamente con el primero. Una visión fuerte y clara te mantendrá firme frente al caos y la incertidumbre.