NO TENEMOS UN CUERPO, SOMOS UN CUERPO

Por José Manuel Sánchez

A lo largo de mis años de carrera profesional y de mi formación como coach y en diferentes disciplinas de desarrollo personal o corrientes terapéuticas, he podido ver como los cambios y tomas de conciencia del ser humano, mis cambios y los cambios de mis compañeros de viaje, eran en su mayor parte cambios emocionales. Aquellos cambios que fueron más cerebrales o mentales, supusieron tomas de conciencia en muchos casos muy importantes, pero nunca fueron los cambios más trascendentes.

Con el tiempo me fui dando cuenta de que los cambios que podríamos llamar transformacionales, fueron y siguen siendo cambios en mí, esencialmente emocionales y mirando hacia atrás con perspectiva, todos ellos “sentidos” en el cuerpo. Emoción y cuerpo están íntimamente relacionados hasta el punto de no tener una frontera definida.

Esta toma de conciencia del papel que había significado mi cuerpo en mi proceso de aprendizaje me hizo reflexionar sobre la mirada que hasta ese momento había tenido de mi cuerpo. Yo sentía que “tenía un cuerpo” una especie de saco de piel, una carcasa física que me llevaba y que me albergaba pero que “no era yo”. Yo era aquello que estaba dentro en alguna parte.

Las experiencias vividas en mis formaciones con elementos corporales me fueron haciendo tomar la conciencia de que no tengo un cuerpo sino que “soy un cuerpo”. No hay separación posible entre soma, psique y mi mente racional. Todos mis pensamientos se generan en mi cuerpo y lo modifican, así como generan emociones en mí que también modifican mi cuerpo y como en el sentido inverso, mi cuerpo determina en muchos casos mi comportamiento, mi emocionalidad o mi actividad mental.

Trabajar estos bloqueos en el cuerpo, supone en muchas ocasiones flexibilizar la vasija que debe sostener el proceso de desarrollo del cliente.

Con el paso de los años he hecho muchas nuevas formaciones, y sigo haciendo, dirigidas directamente a trabajar y trabajarse en el cuerpo. He aprendido a ver como el cuerpo habla y expresa lo que el corazón no se atreve a expresar y la mente oculta, temerosa. He aprendido como el inconsciente se expresa en nuestro cuerpo y nos habla y nos enseña si aprendemos a escuchar.

Los seres humanos aprendemos del encuentro, aprendemos de nosotros a través del espejo de los otros y pocas veces somos capaces de tener un encuentro con nosotros mismos. Sin embargo, esto es mucho más fácil a través de nuestro cuerpo. El diálogo conmigo mismo se hace más posible a través del contacto con mi cuerpo. Todas nuestras experiencias de vida, nuestras emociones y tensiones acumuladas en nuestra biografía están de alguna forma “escritas” en nuestro cuerpo. En nuestra memoria celular. Ahí han quedado encapsuladas emociones no expresadas en su momento o situaciones no atravesadas o toleradas, determinando un espacio de garantía donde el cuerpo nos protege y aísla para evitar que volvamos a estar expuestos de nuevo a una experiencia de este tipo.

Trabajar estos bloqueos en el cuerpo, supone en muchas ocasiones flexibilizar la vasija que debe sostener el proceso de desarrollo del cliente y esto supone dotar a nuestro cuerpo de mayores recursos y confianza como para permitir que la toma de conciencia del proceso se acelere o vaya más profunda. El cuerpo flexible permite a la psique adentrarse en lugares donde antes estaba vedado el avance, y solo esa nueva flexibilidad adquirida hace posible el nombrar y trabajar nuevos espacios mentales y emocionales que el cuerpo mantenía ocultos hasta el momento.

Así Antonio, actor, puede volver a brillar en los casting y en escena con solo estar muy consciente de sus pies y del contacto con el suelo. Para Marta, directora de recursos humanos, es la conexión con sus piernas lo que la permite ocupar su espacio en los comités de dirección. Teresa, también actriz ha trabajado conmigo su cuerpo para poder emitir la voz desde su vientre y habitar la voz que le pertenece, propia de su edad y no la voz de niña limitante con la que acudió al proceso de coaching. Esta persona no podía desarrollar todo su potencial porque su propio cuerpo impedía la expresión plena de su voz y otros bloqueos. El desbloqueo de la voz dio paso a la posible apertura de los otros.

Oscar me cuenta un problema y le pido que lo represente en el cuerpo. Después le pido que represente con el cuerpo ahora la escultura solución ideal para él. El pecho se abre y los brazos se alzan firmes. Le pregunto sobre las diferencias que haya notado. En la figura solución se siente lleno de recursos en el cuerpo. ¿esta apertura del pecho en tu cuerpo que te ha llevado a sentirte ahora lleno de recursos, si la pudieras trasladar a tu vida real, que acción representa? ¿Qué acción hay en tu vida que suponga para ti abrir el pecho?

Juana no puede mover los brazos de manera continua y sin bloqueos a la hora de expandirlos. Los problemas en el movimiento de los brazos reflejan el problema de movimiento que tiene ahora en la vida.

Luis pone en un papel en el suelo que representa a una persona con la que tiene una dificultad que no entiende. Le pido que se coloque él en donde lo sienta su cuerpo en el espacio en relación con el papel que representa a la otra persona. Su cuerpo le dicta colocarse lejos. El cliente solo con esta acción toma conciencia de su desvinculación real con esta persona y de su grado de responsabilidad en lo que está pasando.

Alejandra aprende a moverse consciente de los 360º que la rodean y a dejar de actuar atrapada por el miedo. Para ello es suficiente con trabajar la apertura, el peso y el contacto con la tierra de su cuerpo.

Para Juan, respirar y después actuar le modifica su manera de relacionarse con sus actos y con los errores de sus actos.

Josefina puede pedirle a su jefe un cambio de funciones, gracias al trabajo realizado en su cuerpo orientándolo a la acción, a ocupar el espacio y a contener el miedo.

¿Cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo, como lo escuchamos o no, es parte esencial del crecimiento humano? No podemos crecer ni ampliar la conciencia sin la conexión completa con el cuerpo.

Como coach, trabajo mi conciencia corporal y mi propiocepción, buscando mantener una conexión conmigo mismo que me haga estar presente y consciente.

El cuerpo es todo un nuevo espacio de crecimiento personal, lleno de posibilidades y secretos que, a pesar de su antigüedad, sigue siendo muy desconocido para nosotros. Iniciar un proceso de autoconocimiento a través de él es un viaje fascinante lleno de descubrimientos y grandes cambios que, a pesar de traernos incomodidad, nos ayudan a completarnos como personas y a crecer. Y así, poder aspirar a una vida más plena.