CORPORALIDAD 3: TÉCNICA ALEXANDER

Por Luis llorente

Os proponemos conocer ahora algunas de las técnicas que en el ámbito de la corporalidad consideramos que complementan mejor a nuestra profesión de coaches. En su conferencia para el CEC, María de Marcos, Coach y experta en Técnica Alexander, nos lo explica de esta manera:

“La Técnica Alexander es un método de reeducación postural y psicofísica, una disciplina que nos ayuda a entender y reajustar nuestra manera de gestionar nuestro cuerpo y su forma de reaccionar y adaptarse a los estímulos de la vida.

Habitualmente funcionamos en modo “piloto automático”, nos incorporamos, nos sentamos, levantamos a un niño, nos acercamos a alguien, preparamos el desayuno… realizamos la mayor parte de los movimientos cotidianos sin pensar en cómo los realizamos. Y cuando nos detenemos a observar cómo ejecutamos todos estos movimientos, cómo se mueve nuestro cuerpo, cómo se ajustan sus diferentes partes, cómo distribuimos el peso, nos encontramos con un amplio campo de aprendizaje.

La Técnica Alexander nos invita a trabajar la corporalidad consciente, consiguiendo así ajustar y armonizar nuestros movimientos, lo cual se reflejará de manera integral en todo nuestro ser, ya que mente, cuerpo y emoción están íntimamente relacionados.  La integración de la Técnica Alexander con el coaching nos permite aprender nuevos mapas corporales y mentales, a entender la relación cuerpo – mente a un nivel más profundo y a generar aprendizajes más duraderos y estables.”

En un sentido más práctico, con la Técnica Alexander, lo que pretendemos es hacer un buen uso de nosotros mismos, evitando tensiones que nos hacen difícil la vida. Como es un método sencillo, una vez aprendido no se olvida y puede proporcionarnos usos que nos acompañarán el resto de la vida.

FM Alexander, el creador de este método, logró experimentar en sí mismo estas circunstancias desde muy joven y de manera especial cuando, desarrollando su trabajo de actor y recitador, perdió la voz por completo. En esta situación aplicó todo lo que había experimentado hasta entonces y consiguió a través de su método, recuperar la dicción después de un largo proceso de auto observación y exploración (ayudándose de varios espejos), descubriendo la importancia vital de la relación entre el cuello, la cabeza y la espalda. La importancia de dejar de hacer o “parar” y la “inhibición” o decir que no al estímulo que llega, para así organizar al cuerpo.

Cambiar hábitos no es una cuestión que se pueda realizar con velocidad, es un proceso lento pero seguro y se ancla en nuestra corporalidad con firmeza.

Para el coach, es una manera de aprender a interactuar mejor con el “otro” sin perderse de uno mismo; nos ayuda a estar más presentes y conscientes en el espacio que compartimos con el cliente.

La Técnica Alexander no es un programa de ejercicios como el yoga o pilates, sino más bien un trabajo que enseña a tomar conciencia de cómo somos y poder elegir según la actividad o inactividad cómo queremos movernos de forma consciente y no repetir movimientos automatizados.

Tampoco es ningún tratamiento tipo acupuntura, masaje o quiropractismo. Son expertos profesionales los que imparten esta técnica. Se plantea pues una educación o reeducación corporal que hace que los alumnos tomen conciencia y la puedan aplicar de manera individual en su vida diaria.

Profesionalmente, como coaches, nos puede aportar una mejor actitud física ante el cliente, además de darnos información sobre él a través de la corporalidad.

Hay  algunas preguntas básicas que podemos hacernos para verificar ese método que proponía el maestro Alexander. Por ejemplo, si paras unos segundos puedes preguntarte:

¿Cómo está tu cuello mientras lees esto? Y si notas tensión, intenta dejarlo libre.

¿Y cómo está tu cabeza? ¿Qué? ¿Qué casi está metida en la pantalla? deja que encuentre el equilibrio; tu cuello, que es un eje esencial, descansará.

Y tus hombros, ¿están relajados, libres, descansados o elevados y con los músculos tensos?

¿Te cuesta sentarte erguido en la silla? ¿Sabías que tienes unos huesos que en inglés se llaman “sittingbones” (huesos para sentarse) y que te ayudan a que sueltes el peso en la silla para que no se lo queden tus lumbares?

Realizar los ejercicios tiene unos beneficios que ya hemos mencionado, pero además y de manera específica, la técnica Alexander es  efectiva para hernias discales, problemas de circulación, ansiedad, insomnio, dolores de espalda, dolor de cervicales, ciática, lumbago…

El CEC tiene previsto para el próximo curso una formación específica en corporalidad. Somos conscientes de la enorme ventaja que supone para nuestra profesión de coaches conocer cómo nos expresamos, cómo ”pensamos” con el cuerpo y cómo podemos ayudar de una manera más efectiva a nuestro cliente.

Nuestra formación en Coaching Corporal se nutrirá de muy diversas técnicas entre las cuales estará la Técnica Alexander. El fin es dotar de herramientas y distinciones sobre el cuerpo a los profesionales del coaching y contribuir a incrementar las posibilidades de crecimiento de sus clientes abriéndose a nuevas dimensiones del aprendizaje.