Coaching es el arte de asistir a las personas para que logren sus objetivos, superando sus limitaciones y potenciando sus fortalezas.

A lo largo de un proceso de coaching, el coach ayuda a su cliente a identificar su situación actual y el lugar al que desea llegar y juntos establecen objetivos y reflexionan sobre el plan de acción más adecuado para lograrlos.

Decimos que el coaching genera un aprendizaje transformacional porque tiene la capacidad de producir cambios profundos en las personas de forma muy eficaz y de manera relativamente sencilla. Para ello, el coach no enseña, dirige ni aconseja, sino que actúa más bien como un facilitador de los procesos de reflexión y toma de decisiones de su cliente.

Durante las sesiones de coaching, el coach escucha y observa a su cliente y, a través de sus preguntas, le hace reflexionar acerca de sí mismo y la manera como se relaciona con su entorno, qué interpretaciones hace del mundo que le rodea, cuáles son sus modelos mentales, sus automatismos, sus puntos ciegos, sus fortalezas y áreas de mejora, etcétera.

Una de las barreras más frecuentes para el cambio y el aprendizaje, es la creencia de que las personas no pueden cambiar sus comportamientos. Nosotros pensamos, muy al contrario, que nuestra forma de ser es el resultado de la interpretación que hacemos de la historia de nuestra vida (nuestras creencias y modelos mentales) y que, cuando cambiamos nuestras interpretaciones, podemos modificar nuestros comportamientos y generar nuevos hábitos.

El coaching beneficia tanto en el ámbito personal como profesional, a las personas, a los equipos y, en consecuencia, a las organizaciones.

Las personas se benefician del coaching porque favorece su auto-conocimiento, la conciencia de sus prioridades y valores y el desarrollo de un mayor equilibrio personal.

Los profesionales aprenden con el coaching a potenciar sus fortalezas y a mejorar su liderazgo y sus resultados, tanto cuantitativos como cualitativos. Ofrece herramientas y estrategias muy poderosas, que potencian las relaciones con colaboradores, colegas, jefes, clientes, proveedores, etc. Así mismo es una excelente herramienta para identificar las metas que se desean alcanzar y para poner en marcha las acciones orientadas a facilitar su consecución.

Los equipos encuentran la manera de desarrollarse y mejorar sus resultados, porque aprenden a operar con elevados niveles de confianza, comunicación, cooperación y creatividad.

Las Organizaciones, finalmente, se benefician de todo lo anterior. A nivel empresarial el coaching ayuda a desarrollar y retener el talento, facilita los procesos de cambio organizacional e influye muy positivamente en la comunicación, los estilos de liderazgo y, por tanto, en el clima laboral.