Por José Manuel Sánchez

La teoría Polivagal está llamada a ser una de las grandes revoluciones en la evidencia de la conexión mente-cuerpo. Lo que desde hace mucho tiempo los terapeutas y facilitadores corporales venía defendiendo desde un lugar experiencial o intuitivo, como es la conexión directa entre el cuerpo y la mente y la influencia psicosomática de las experiencias mentales y corporales entre sí, ahora es una evidencia neurocientífica y con extraordinarias posibilidades de intervención tanto desde la medicina como desde la terapia o el desarrollo personal.

El Sistema Nervioso Autónomo regula aquellas funciones vitales que nuestro organismo ejecuta sin nuestra intervención consciente. El sistema endocrino, los latidos del corazón y el bombeo de la sangre en nuestro organismo, la respiración cuando no actuamos directamente sobre ella, son algunos de los ejemplos de multitud de acciones que tienen lugar en nosotros sin nuestra dirección consciente.

El Sistema Nervioso Autónomo o SNA, está compuesto por dos sistemas con actividades contrapuestas. El sistema simpático y el sistema parasimpático. Ambos sistemas regulan actividades muy dispares en el organismo, corazón, las lágrimas, el sudor, la saliva, el comportamiento del riñón, el intestino, los órganos sexuales, la vejiga, el páncreas, etc. Esta regulación está relacionada con el mantenimiento del equilibrio u homeostasis entre el organismo y el entorno.

Así el SNA incrementa o reduce la actividad de estos órganos descritos y muchos otros, dependiendo de la evaluación somática global que el sistema haga del riesgo o de la existencia de peligro o amenaza en el entorno.

El SNA simpático se encarga de la activación del sistema y del incremento del nivel de alerta, podríamos decir y por tanto más conectado con el concepto de la defensa o el ataque. Y el parasimpático está orientado a la actitud de calma y relajación y más conectado con el estado de apertura y encuentro o contacto afectivo con el exterior o los demás.

Con cada interacción o experiencia relacional que tenemos con el entorno, nuestro SNA aprende e incorpora nuevos datos adaptativos de evaluación frente a situaciones potencialmente estresantes. Equilibrándose constantemente entre situaciones de conexión o apertura con reducción de la activación del SNA, menos intervención del sistema simpático y más del parasimpático, o situaciones evaluadas como amenazantes con una mayor activación del SNA a través del sistema simpático.

Por tanto, el SNA podemos decir que influye decisivamente en nuestra manera de relacionarnos con el mundo y de evaluar nuestro acercamiento o conexión con los demás o la experiencia de sentirnos seguros y a salvo. Y lo hace por debajo del nivel de conciencia.

«La huida o el ataque son reacciones regidas por el sistema simpático. Y mantienen un elevado nivel de activación en el organismo. Este tipo de reacciones no son universales sino que son respuesta a un mapa subjetivo consecuencia de la experiencia, el aprendizaje adaptativo por parte del sistema a partir de las experiencias de interacciones pasadas.«

¿Qué dice la Teoría Polivagal y por qué supone una revolución en la intervención de las ayuda en el desarrollo de las personas?

Stephen Porges, experto en el estudio y funcionamiento del SNA, divulga esta teoría en el año 1995. En ella queda evidenciado el sistema de jerarquías y prioridades de funcionamiento del sistema vagal o sistema regulado por el nervio vago.

El nervio Vago es el décimo nervio craneal y conecta el cerebro con numerosos órganos internos llegando hasta el colon y tiene un papel trascendental en el SNA interviniendo directamente en la reducción de la activación del sistema simpático en casos de evaluación de bajo riesgo o de imposibilidad de defensa.

El SNA tiene básicamente tres tipos de reacción ante las situaciones externas en virtud de su nivel de amenaza.

La huida o el ataque son reacciones regidas por el sistema simpático. Y mantienen un elevado nivel de activación en el organismo. Este tipo de reacciones no son universales sino que son respuesta a un mapa subjetivo consecuencia de la experiencia, el aprendizaje adaptativo por parte del sistema a partir de las experiencias de interacciones pasadas.

La parálisis ante una amenaza es intervención directa el nervio vago no mielinizado o parte más antigua del nervio. Es un sistema inconsciente que se pone en marcha cuando se considera que no hay defensa o huida posible. Es común a todos los vertebrados.

Por último, está la estrategia de acercamiento o conexión, la búsqueda de la interacción social. Esta actitud depende también de una intervención directa del nervio vago en su parte más evolucionada que es la rama mielinizada. Su intervención reduce la activación del sistema de defensa del sistema simpático y regula acciones como la voz, las expresiones faciales y la posibilidad de escuchar.

La teoría Polivagal nos habla del mapa de jerarquías en el papel del nervio vago en el SNA y de la relación entre el funcionamiento de este nervio, el mapa de experiencias pasadas que determina su intervención y el resultado en las acciones de estas posibles tres respuestas al entorno.

Podemos entender entonces que un trauma o experiencias estresantes constantes en el pasado y especialmente en determinados momentos de la vida con mayor carga, como es la niñez, puede provocar alteraciones en el esquema de evaluación de amenazas del entorno que se quedan ancladas en nuestro cuerpo en un plano inconsciente y que pueden determinar nuestra forma de relacionarnos con el mundo y en definitiva nuestra capacidad para desarrollarnos como personas plenas.

La teoría polivagal marca así un hito en la forma de acercarnos desde ahora a las estrategias de ayuda, terapéuticas o de desarrollo personal orientadas a través del cuerpo. Pasando de ser mayoritariamente consideradas como colaterales a adquirir el foco de intervenciones que pueden ser directas en muchos casos.

Estudios sobre el tacto en el 2009 han dado como resultado que se sepa que a través del masaje o el tacto, dependiendo de la ligereza o de la mayor presión del masaje se puede incentivar más o menos el sistema simpático o su minoración a través de la activación de la actividad vagal. Así un masaje ligero en determinadas zonas activa el sistema simpático y un mansaje de presión moderada incrementa la actividad vagal.

El tacto estimula el sistema nervioso autónomo y la estimulación vagal fomenta la reducción de la depresión, el dolor y el estrés y aumenta la función inmunológica” (Diego y Field 2009)

El peso de la posible modificación de la evaluación del entorno a través de una intervención corporal adquiere ahora mucho mayor relevancia.

Esperemos que este avance neurocientífico sea el primero de muchos otros que vayan dando respaldo biológico a lo que, experiencialmente, hemos comprobado día a día aquellos que buscamos integrar las herramientas corporales en nuestra práctica de faclitación del desarrollo humano.

José Manuel Sánchez. Es socio-director del CEC. Su pasión es el coaching y el desarrollo humano en el ámbito personal y profesional. Actualmente se dedica al desarrollo directivo y al coaching individual y grupal. Coach PCC por la ICF, formado en coaching ejecutivo, coaching de equipos y coaching sistémico, Constelaciones organizacionales y familiares, Gestión emocional, terapia Gestalt, Mindfulness, Focusing, Movimiento esencial, Seitai, Escuela de la respiración y Terapia Corporal Integrativa.

Bibliografía:

  • Stephen W. Porges. “La teoría Polivagal. Fundamentos Neurofisiológicos de las emociones, el apego, la comunicación y la autoregulación” (Ed. Pléyades)

  • Stephen W. Porges y Deb Dana. “Aplicaciones clínicas de la teoría Polivagal. El nacimiento de las terapias influenciadas por la teoría polivagal” (Eleftheria)

  • Deb Dana. “La teoría polivagal en terapia”. (Eleftheria)

  • Bessel Van der Kolk, MD. “El cuerpo lleva la cuenta. Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma”.