El aprendizaje transformacional es aquel que va más allá de la acción. Aquel que genera cambio en nuestra perspectiva, en nuestro observador.

Cuando hablamos del “observador” que está siendo nuestro coachee estamos hablando de dos
cosas:
1. La historia, o lo que yo llamo “nuestra mochila”: Todo lo que hemos vivido hasta hoy:
experiencias, contextos, entorno familiar, la educación recibida, si eres hijo único o el 5º de
8 hermanos, etc. en fin, todo un montón de aspectos que vienen de atrás y que nos
llevaron a aprender ciertos patrones y por tanto a no aprender otros.
Ante el pasado el coaching no se detiene mucho, quizás hay un pequeño vistazo hacia atrás
para poder mirarnos con compasión. Dadas nuestras circunstancias, hicimos lo que supimos
o pudimos hacer en aquel momento…
La posibilidad entonces está en ser capaz de desarrollar una mirada amorosa hacia el
pasado (gracias a él estamos hoy aquí) y ambiciosa hacia el futuro (hoy decido elegir mi
camino).
Estar en paz con nuestra historia para usar toda nuestra energía en mirar hacia delante.
2. La estructura de coherencia entre lenguaje, cuerpo y emoción.
Esa estructura que implica los tres ámbitos y que busca una coherencia entre ellos. Esta
búsqueda de coherencia puede ser vista como un algo que juega a favor o en contra.
Veámoslo como algo a favor para nosotros como coaches, veámoslo como oportunidad.
Cuando se produce un cambio de observador en nuestro coachee, desde una nueva mirada
aparecen nuevas acciones y se abren posibilidades.
A veces el reto está en que esos aprendizajes sean sostenibles, puedan integrarse también en
los tres dominios y entrenarse para que nuestro coachee genere nuevas conexiones
neuronales, nuevos repertorios de acción y nuevos repertorios corporales que sostengan esas
nuevas posibilidades.
Dado lo anterior incorporar el dominio corporal al coaching implica ampliar como coaches
nuestros recursos para generar cambios de observador y para ayudar a nuestros coachees a
que los sostengan.
Vamos con un ejemplo: ¿Cuántos de vosotros habéis trabajado con algún cliente el decir no o
poner límites?
En mi caso muchas veces y me sirve como ejemplo…

Por supuesto este mismo tema puede ser vivido de mil maneras (tantas como observadores
jeje) si bien tomaré algunas relativamente “comunes”.
Si miramos “la mochila”, quizás en una primera indagación escuchando un poquito de la
historia de mi coachee aparece un contexto de aprendizaje, educativo o cultural donde el NO
no era una opción.
Hasta aquí una reflexión poderosa que poder hacer con nuestro coachee es que si eso fue así,
seguramente es un repertorio que no está disponible para él, es decir que no aprendió.

Lo interesante es que pueda tomar conciencia de ello, porque si no lo aprendió la declaración
no es un “no puedo” es un “no sé” y si hoy decide ponerse a ello poder la declaración es
“quiero aprender”.
Siguiendo los dominios del observador, seguramente ahora tocaría indagar en el dominio del
lenguaje:
¿Cuáles son los juicios que aparecen alrededor del NO?
“Voy a generar un conflicto”
“Es un acto egoísta”
“Voy a resultar borde”
“Yo quiero que la gente esté contenta”
“Se va a sentir rechazado”
Hay esos y muchos más… desde ahí es muy difícil ser capaz de decir que no.
A partir de detectar juicios y creencias como coaches arrancamos un trabajo de indagación para
que nuestro coachee pueda encontrar interpretaciones más poderosas como por ejemplo :
“cuando digo NO a esto digo Si a esto otro” o
“cuando digo No a XXX, estoy tratándole desde el respeto, mostrándole el terreno de juego”
o incluso que “Al decir no a XXXX me estoy respetando a mi misma”
… estas son algunas de las posibilidades.
Desde esa mirada el NO se hace más apetecible, incluso hay compromiso por parte de nuestro
coachee, pero ¿qué pasa si su cuerpo no le acompaña? ¿Qué pasa si al pronunciarlo su tono de
voz es muy suave y su musculatura está laxa e hiper relajada? ¿Cuánto se sostendrá este no?
¿Qué mensaje le estará enviando el cuerpo a su cerebro? ¿Cómo afectará esto a su emoción?
Quizás finalmente aparezca un coachee frustrado: quiero pero no puedo…
Quizás un coachee que lo consigue a base de sufrimiento…
Quizás avance a base de entrenar, pero…
¿Cómo hacerle el camino más fácil?
El cuerpo de los límites necesita un alto nivel de confianza y seguridad. Unos pies bien
apegados a la tierra y con las piernas separadas un poco más de lo habitual para ganar
estabilidad. Una tensión muscular en extremidades que permitan sostener el NO… Una voz
contundente y una mirada poderosa.
Si mi cliente ha entrenado el SI durante sus 35 años de vida, su tendencia será más hacia la
sonrisa, quizás un cuerpo más flexible y relajado que ahora no le ayuda para este reto.
Trabajar el cuerpo y la emoción, habitar el cuerpo del NO y entrenarlo sirven de anclaje y
actúan para que la estructura de coherencia reme a favor.
Quiero decir NO
Mi cuerpo sabe decir NO
Mi emoción me acompaña para decir NO
Y ¿Cómo hacer esto?
Diseña un espacio de aprendizaje y entrenamiento dentro de la sesión para que esto suceda.
Aquí lo más importante es que te atrevas y después que prepares un contexto seguro, pidiendo
permiso y trabajando con el máximo respeto.
1. Modelar con tu cuerpo y tu emoción la corporalidad que está buscando tiene ya un efecto
inconsciente (colócate tú ahí y habla desde ahí)
2. Ayúdale a tomar conciencia de su corporalidad.
Pídele que te lo diga y a continuación que observe su cuerpo (gestualidad, nivel de tensión,
tono de voz, respiración, etc).
Dale feed back de lo que ves con afirmaciones. Por ejemplo: mientras lo dices sonríes, estás
sentado en la silla hacia atrás, etc. o muéstraselo reproduciendo su movimiento con mucho
respeto.
3. Una vez que observa y registra la información, devuélvele la responsabilidad de su proceso
de aprendizaje. ¿Este cuerpo te abre o te cierra posibilidades? ¿Qué quieres hacer con
esto?
4. Diseña con tu coachee el cuepo que le abrirá posibilidades: ¿Qué cuerpo te ayudaría?
Muéstramelo… Juega, explora, date el permiso y dáselo a él para ser creativo y sobre todo
protagonista de su proceso de transformación.
5. Cuando lo encuentre diseñad un plan de acción que incluya el entrenamiento desde el
dominio corporal (el cuerpo tiene memoria y habitar ese nuevo cuerpo le ayudará a tenerlo
más a mano cuando lo necesite).
De esta manera habremos trabajado con todos los dominios del observador: su mochila y su
estructura de coherencia lenguaje, cuerpo y emoción, trabajando el cambio de observador por
tierra, mar y aire para que el aprendizaje sea sostenible…
A esto me refería cuando decía que lo usemos a nuestro favor… ¡Vamos a por todas!

Madrid, 4 de octubre de 2019

Sofía Víctor Mera –

Sofía forma parte del equipo docente del curso de Especialización en Coaching Corporal. Coach PCC por la International Coach Federation. Formada en Coaching Ontológico con Rafael Echeverría. Especializada en Cuerpo y movimiento por Newfield Network. Es Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y ha realizado estudios de especialización en coaching corporal, Leadership Embodiment, InteligenciaRelacional, MentorCoach,PNL, etcétera.