Nuestro cuerpo almacena todo lo que nos pasa

Creo que es muy importante cuidarse el cuerpo, tanto a nivel físico, como alimentándolo de una forma saludable, entiendo que es una forma de respeto y amor hacia nosotros/as mismos/as. Descubrir la terapia corporal me amplió esa mirada, me hizo consciente de toda la información que en él se queda registrada y de la importancia de liberar los bloqueos corporales y tensiones acumuladas. Permitir que emerjan corporalmente y se expresen las emociones que reprimimos nos libera, nos hace conscientes de lo que tenemos almacenado internamente, es una importante herramienta de autoconocimiento y nos abre a una nueva mirada hacia nosotros y hacia los demás.

La mente, aunque maravillosa en algunos aspectos, cómo cuando la utilizamos a nivel funcional y lógico, en el momento en que nos adentramos en terrenos más emocionales a menudo nos pierde por innumerables caminos y entresijos. En ese sentido el cuerpo es mucho más honesto, nos muestra lo que hay, siempre nos trae al aquí y al ahora, no expresa nada que no nos esté sucediendo en este preciso instante, aunque lo que se mueva provenga de un recuerdo del pasado o de una proyección futura el cuerpo nos habla de cómo lo vive, cómo lo siente ahora, que en realidad es el único instante sobre el cual podemos actuar.

Así que conectar con el cuerpo, prestarle atención, nos da mucha información de cómo estamos, de qué nos está pasando y de cómo nos movemos por la vida. Sea observando el cuerpo a nivel físico: corazón acelerado, respiración lenta y pausada, sudor, nudo en el estómago… Cómo si observamos la actitud corporal: mirada demandante o escrutadora, pecho altivo, hombros caídos… Todo eso nos está revelando pistas, señales, de cómo estamos, y si observamos atentamente, de cómo está la persona que tenemos delante. Por eso es muy importante cuando estamos con un cliente, más allá de lo que nos verbaliza, prestar atención a su actitud corporal, si está tenso, relajado, pecho abierto, cabizbajo, cómo se sienta, si ocupa su espacio… Porqué seguramente de esa observación vamos a poder obtener mucha más información de la que solamente nos está verbalizando.

También es importante observar si hay coherencia entre lo que dice y lo que expresa su cuerpo. Una persona que dice estar muy tranquila no puede estar tensa corporalmente. Ahí es donde si estamos atentos podemos intervenir y preguntarle al cliente, ¿Cómo sientes tu cuello, tus cervicales? ¿Hay tensión ahí? ¿A qué crees que se debe esa tensión? O cuando nos dice que quiere mucho a una persona mientras su mirada o el gesto de sus manos expresan otra cosa. Ahí podemos intervenir de nuevo ¿Dónde estabas con tu mirada? ¿Dónde te fuiste? ¿Vuelve a apretar las manos cómo acabas de hacerlo con qué te conecta ese gesto?

Si vemos que en su voz, su mirada, en lo que expresa, hay tristeza de fondo aunque lo que verbaliza es que está bien, que no le pasa nada, podemos invitarle a que cierre los ojos respire profundamente y desde ahí que se sitúe en lo que nos está contando y nos indique si lo siente en alguna parte del cuerpo, si nos indica el pecho, por ejemplo, ¿Qué crees que hay detrás de esa sensación que tienes en el pecho? ¿Si pudieras mirar a través de ella, que crees que encontrarías?

Si además podemos añadir algún ejercicio sencillo de desbloqueo corporal durante la sesión, puede ayudarle a facilitar la apertura y conexión con alguna emoción que esté bloqueada y reprimida. Así que dependiendo de lo que vayamos observando durante la sesión, efectuaremos el desbloqueo en una zona u otra del cuerpo. A modo de ejemplo, si queremos ayudarle a soltar el control, incidiremos sobre la zona escapular y el cuello, si pretendemos que saque la rabia se puede trabajar sobre los maseteros, si llega a la consulta muy mental y no conecta con nada se puede hacer algún ejercicio para que conecte con el cuerpo y la tierra (enraizamiento), si observamos que le falta conectar con la emoción desbloquearemos el diafragma, que normalmente bloqueamos cuando no queremos sentir.

No tendríamos que perder de vista que el estado muscular de nuestro cuerpo es un reflejo de nuestro estado emocional. Si somos capaces de leer el cuerpo y trabajar sobre él vamos a estar dándole espacio a todo aquello que reprimimos sea consciente o inconscientemente y que nos está condicionando nuestra forma de ser, de actuar y de movernos por la vida aunque no tengamos consciencia de ello. Así que acceder a lo que estamos reprimiendo, nos va a permitir vernos, conocernos mejor, tener consciencia de que es lo que no nos permitimos o queremos sentir, además, si desbloquemos cualquier zona del cuerpo, a nivel energético se libera esa energía que estaba utilizándose para mantener el bloqueo y vuelve a estar disponible para que la podamos utilizar de nuevo en algo más creativo o placentero.

Vicky Martínez Richarte

Vicky Martínez Richarte

Terapeuta corporal integrativa, formadora y facilitadora de grupos. Post grado en abordaje corporal en terapia individual con Francis Elizalde y posee el primer nivel de formación en Biodanza. Actualmente se encuentra en formación en Terapia Gestalt, en Terapia Transpersonal Integrativa y en el Programa SAT de Psicología Integrativa y Eneagrama del Dr. Claudio Naranjo.

Vicky es formadora en el Programa de Coaching Corporal del Centro de Estudios del Coaching. Programa orientado a dotar de autoconocimiento corporal a coaches o profesionales de la ayuda y de herramientas de intervención corporal en sesiones individuales. Si deseas obtener más información del programa pincha en el enlace que tienes a continuación.