Trabajos de nuestros alumnos

Algunos trabajos de nuestros alumnos nos parecen tan interesantes que les pedimos permiso para compartirlos en este apartado. Son reflexiones a veces muy personales sobre una determinada distinción o sobre su propio proceso de aprendizaje. Esta sección es un homenaje a su trabajo y a su coraje.

Amor y Aceptación Incondicional

Amar es desear la armonía, el equilibrio, la integridad del objeto amado. Yo deseo ser amado porque me proporciona seguridad y una interacción rica con el otro. Esta comunicación me resulta tanto más satisfactoria cuanto más natural puedo ser, cuanto más acepto y más me aceptan, cuando no hay censuras ni recriminaciones, cuando hay agrado, armonía…

A menudo he buscado un resultado así a través de personas con las que compartía ideas y valores con el fin de minimizar los desacuerdos pero esa afinidad nunca es suficiente; cuando la relación se hace más estrecha siempre acaban aflorando las diferencias y la aceptación desaparece. Esta situación me produce malestar y me ha hecho preguntarme si no habrá otro modo de enfocar las relaciones entre las personas.

Como a lo largo del tiempo voy modificando mi visión de la realidad, corrigiendo algunas posturas, quienes en su momento me pareciegrupo1ron muy afines, ahora ya no lo son tanto y esto seguirá sucediendo según avanzo en mi aprendizaje, por lo que no habría mucha esperanza de conservar amigos del alma a lo largo del tiempo.

Imagino que si fuera capaz de ver a la persona que hay detrás de sus ideas y comportamientos, a ese ser que, como yo, trabaja por encontrar su verdad valiéndose de todas las estrategias imaginables, sería capaz de amarlo, porque la verdadera y fundamental afinidad es que somos seres humanos.

Puede que no sepa ver a ese ser. Quizás sólo veo un reflejo, sólo veo el “hacer” de las personas en vez de su “ser”. De este modo, mi relación con ellas es principalmente evaluativa, es decir las califico en función de lo que hacen y cómo lo hacen. ¿Cómo podría mirar para ver su ser? ¿Por qué otros no se sienten tan ofendidos por el comportamiento personal de la gente afectivamente cercana?

 

Quizás yo me siento corresponsable de los actos de aquéllos con quienes me siento afectivamente implicado, sobre todo de los que para mí son negativos: “yo nunca sería amigo de alguien que se comportara así” podría ser una frase mía. Y, en general, creo que disminuye mi expectativa de eficacia el compartir espacios con quienes no “funcionan adecuadamente” . Pero, ¿por qué es tan importante eso para mí? En el primer caso, con la corresponsabilidad, temo que se deteriore mi imagen. En el segundo, cuando mi equipo no es eficiente, también.

Sería curioso que todo se redujera a eso. Parece que enfoco mi vida con la finalidad última de que me alaben, de que me admiren. Mi tan traída y llevada exigencia es, en realidad, la exigencia que atribuyo a otros y que pesa sobre mí; la necesidad de dar una imagen, de responder a ese qué dirán que tanto he censurado en mi madre, de demostrar que soy un niño bueno que hace los deberes, se comporta como es debido y es el más listo de la clase.

R.M. Alumno de nuestra 5º edición del programa PCC

La empatía me hace gracia

Pues si…. puede ser que le esté aplicando humor a este tema pero no me ha surgido otra manera para hacerlo, el resultado dudo mucho que sea transformacional, pero…. ¿qué es lo que había que hacer?

Porque es verdad,… la empatía me hace gracia… por ejemplo, me hace gracia que a principios del siglo pasado se introduzca el concepto de empatía y venga del aleman… esperad que lo lea bien… Einfühlungsvermögen ….a ver, para los puristas, conozco a una chica que lo pronuncia mejor que yo…. un segundo…. Einfühlungsvermögen (**Sonido de Google translate**)… El que tradujo esa palabra al inglés como empathy debía estar en el Oktoberfest con unas cuantas jarras de cerveza en el cuerpo, sino no se explica.

Solo pronunciar esa palabra sin soltar una ristra de perdigones debe ser digno de admiración….. y me hace Segundo grupo trabajos de alumnosgracia, porque (aquí viene el primer juicio de la tarde… si alguien quiere llevar el marcador de juicios que lo haga… no se cuantos van a salir pero seguro que muchos) no me viene a la mente nada menos empático que un alemán cuadriculado y diciendo Yaa…. bueno quizás si… un ruso diciendo Daaa. Ah! y hay otra cosa… se habla del concepto en la antigua Grecia, con Aristoteles and company, pero fundamentalmente el concepto se empieza a estudiar a principios del siglo pasado, con lo que tiene algo más de 100 años… esto y otras cosas me hacen pensar… ¿me habré equivocado de siglo?

También la empatía me hace gracia, porque algunos científicos que se aburren mucho van y se ponen a estudiar empatía en los monos, hay gente para todo, pero se ve que es divertido porque he encontrado un montón de estudios distintos!!!, … y el resultado es que todos concluyen que los primates tienen empatía!!! Si!!! lo han demostrado!!!… en este momento los poco empáticos (como yo) están pensando hacía sus adentros… bufff….hasta los monos…. qué estoy haciendo con mi vida… Bueno pues no quiero hurgar mucho más en la herida, pero no solo en monos, he encontrado estudios en ratas, elefantes y perros… y todos muestran mayor o menor medidas comportamientos empáticos.

Pues si, uno de los estudios es bastante curioso, os lo cuento…. les ofrecían a un grupo de chimpancés la opción de tirar de una cadena que les proporcionaba una cantidad de alimento u otra cadena distinta que les proporcionaba el doble de alimento, pero uno de los miembros de su grupo sufría un castigo. Rápidamente parte del grupo pasaba a tirar la cadena que proporcionaba menos alimento y nadie resultaba dañado e incluso, y es resto incluso prefería pasar hambre antes que tirar de la cuerda que producía daño a sus compañeros…. interesante.

También había otro estudio por el que se observaba mayor empatía de un grupo de monos capuchinos hacía los humanos que hacia el resto de su grupo. El experimento consistía en poner videos de personas conocidas por los animales bostezando, y observar su reacción…. y yo me pregunto… ¿hacían falta videos para eso??

También, la empatía me hace gracia, por la primera vez que leí el texto de la distinción en el libro de Míriam, allá por el….. la semana pasada…. bueno, a lo que iba…. en el texto, lo que se distingue es la empatía de la simpatía. No se si vosotros habéis tenido la misma sensación, pero al menos para mi son cosas muy diferentes que a priori no tienen nada que ver una con la otra y solo tras el análisis de raíces de la palabra se ve la relación…

También me hizo gracia cuando recibí este “regalo de reyes” de Miriam de escribir sobre esta distinción (bueno, ahora que pienso yo también le envíe uno a Jose Manuel, … un tocho de 13 páginas con una transcripción…..) , Bueno, pues al leer el correo el móvil ponía que reflexionara sobre una distinción… la Empatía “J”…. ¿ hay distintos tipos de empatía? ¿ Y la J es la buena o la mala? … Pasé varios días dándole vueltas… Empatía J… ¿Empatía K? Por supuesto sin buscar información acerca de ello que me hubiera sacado de la duda y zanjado mi inquietud… qué narices es la empatía J? Para los que no lo sepan la carita sonriente de detrás del nombre de la distinción, mi móvil tuvo la gracia de convertirlo en una J. Maravillas de la técnica.

Me hace gracia otra cosa de la empatía,…. la primera definición de empatía que me vino a la cabeza cuando descubrí que no tenía que explicar la distinción Empatía J, es “la transmisión inalámbrica de emociones”, y en ese momento empecé a reirme yo solo (menos mal que no había nadie alrededor) ¿ acaso las emociones se transmiten por cable y nos enchufamos unos a otros? Bueno me viene una imagen… pero no es el caso.

Tras esta primera reflexión interna la nueva definición que me salía es “transmisión espontánea de emociones”, pero realmente lo importante no es que se transmita, sino en ser capaz de lo contrario, de percibirla.. con lo que termina en “capapacidad de percibir emociones”. Yo desde siempre me había considerado bastante empático, pero no para todo….como si el “radar” que detecta las emociones del otro, no apuntara a todas partes, sino solo a las partes que le interesan (al radar.. obviamente no es culpa mía… faltaría más). ¿alguien tiene un “ensanchador de radares”? Me vendría bien ahora mismo….

Ya para terminar… Me ha gustado mucho un artículito que me he encontrado publicado en la revista Forbes, que siempre le da un toque empresarial a su información. La historía cuenta en primera persona a una madre que prefiere que sus hijos aprendan antes empatía que Chino ( el titular reza así.. tal cual) a alguno le podría chocar, pero lo explica muy bien.

Narra su experiencia en el metro durante su séptimo més de embarazo y cómo la gente prefiere mirar para otro lado (por ejemplo a la pantalla del móvil, al maravilloso paisaje subterráneo, a lo limpio que está el suelo del vagón,….) antes que mirarla y verse obligados a cederle un sitio, pero va mucho más allà, habla de la empatía en acción porque es algo que te lleva a moverte, te impulsa a ayudar a los demás pero que no es solo bueno porque ayuda a los demás, también nos ayuda a nosotros mismos. literalmente, dice que la empatía es la que hace que una persona trabaje bien en equipo, que un líder sea bueno, que una empresa enfoque sus servicios a las verdaderas necesidades del cliente… al final la conclusión enlaza con el título y simplemente es que el desarrollo de la empatía ayudará a que sus hijos, si tienen que ir a China, se entiendan solamente mirando a la cara.

De todos los artículos que visto o leído sobre empatía este es el que más me ha gustado y marcado. Ahora que pienso, igual en amazon tienen un ensanchador de radares. luego lo busco

Bueno esto es todo, espero que hayan pasado más de 5 minutos…Por cierto, ¿alguien ha llevado el contador de juicios? ¿he batido el record?

I.P. Alumno de nuestra 5º edición del programa PCC

Peticiones: una reflexión en carne viva

Una reflexión en carne viva sobre las peticiones y la dificultad para decir que no. Para mí, saber pedir y decir que no, está íntimamente ligado con dar y recibir. Esa generosidad mal entendida que uno va tejiendo a fuerza de desamor, de necesidad de atención, de ausencia de ternura.

Yo empecé muy pronto, tanto que ni siquiera soy capaz de recordar el momento en el que el hilo conductor de lo que luego sería mi arteria, comenzó a tomar forma. Según mi madre, de niña ya manipulaba. Es algo que me ha repetido una y otra vez a lo largo de mi vida. Algo que me costó más de treinta años entender, infinitas lágrimas y un buen motivo en el que apoyarme cuando discutíamos, para defenderme de su “desamor”.

Cuarto grupo de proyectos de alumnosSaber pedir es decirle al mundo quién eres, qué quieres, cuáles son tus límites, qué es lo que necesitas. Pero para quien ha aprendido a ser lo que los demás esperan, para quien se ha especializado en adivinar sus necesidades y así convertirse en alguien especial, y poder ocupar un lugar que en el fondo siente que no le pertenece, es complicado decir en voz alta “estoy aquí”.

Tengo cuarenta y cinco años, más de una relación rota a mis espaldas, una familia desestructurada a la que me cuesta aceptar y un vacío que me ha engullido en su búsqueda insaciable del amor de los demás. No recuerdo un solo momento en el que no haya sido así, en el que el único motor de mi vida no fuera encontrar a alguien que me quisiera. Cuando uno se va haciendo de este modo, no sabe pedir nada. Y sobre todo, no sabe que no sabe pedir. Ni recibir. Ni amar. Ni encontrar un espacio en el que mirarse de frente y sin tapujos. Tampoco sabe de la extraña oscuridad que le habita, ni del porqué de esa sensación de ser ajena al mundo, de no encontrar su lugar en él, de verse apenas asomada a la vida, desde una esquina diminuta y colocada fuera de la vista de los demás, “no vaya a ser que alguien me vea y sé de cuenta de que estoy aquí, muerta de vergüenza por todo lo que llevo conmigo, a mis espaldas”.

Ver la vida a través de la vida de los otros. Me la pasaba huyendo. Devoraba libros, películas, cuentos, canciones. Me soñaba en todo lo que ellos me traían, y así conseguía olvidarme de mí. No tenía que darme cuenta ni cuentas de nada. Luego pasé a devorar personas, a absorberlas con mi necesidad y mi encubierta carencia, a convertirme en la amiga perfecta, la novia ideal, la fuerte, la que siempre tenía un consejo para otros… hasta que la relación duraba lo suficiente como para que el dolor que me embargaba, comenzara a transpirarme la piel y lo envenenara todo.

Para quien no pide, esperar de los demás se convierte en un derecho. En un mínimo incuestionable. En una medida de amor. El otro ha de desarrollar la capacidad de saber en cada momento qué necesitas y cuál es la forma adecuada de proporcionártelo. Porque si no lo hace, es que no siente lo mismo que tú. Porque si no te lo da, tú y tu aparente y desinteresado querer, comenzáis a derretiros como la nieve al sol, lenta pero inexorablemente. Y si el otro ni siquiera se da cuenta, la nieve se convierte en hielo, un capa de hielo grueso que lo cubre todo, menos el resentimiento que te embarga por todo lo que tú si has dado, por el tiempo que has perdido, por todas las veces que te has hecho cargo de lo suyo, que le has cuidado, que le has querido, que has vivido por y para él, y todo para qué… para empezar de nuevo, en otro lugar en el que al final y como siempre, terminas cubierta de ese frío, que nada ni nadie te puede arrancar.Quinto grupo de proyectos de alumnos

Quien no sabe pedir, no sabe decir que no. Da en exceso y se niega a recibir, porque eso le conecta directamente con su carencia, su pequeñez, su vulnerabilidad, su dolor. Quien no sabe pedir, retuerce cada una de sus palabras para hacerse oír por el otro, aprende a mimetizarse en su pánico a ser rechazada, se olvida de si misma, no distingue lo que le gusta y lo que no, se pone la ropa que otros eligen, encuentra cómo decir sólo cosas agradables, evita discutir, tiene graves problemas para definir sus contornos y se desconecta tanto de si misma, que cuando se mira en el espejo, no sabe quién es esa que esquiva su mirada. Irónicamente, y al mismo tiempo, no entiende por qué a veces estalla de la forma en que lo hace, porque pasa de querer con pasión al desamor más absoluto, por qué es ella la que siempre se va, por qué no consigue ser feliz. No termina de percibir qué es lo que está mal en su vida, ella que siempre se ha entregado, tan buena que a veces parece tonta, pintada de decepciones, con esa extraña acritud y ese agujero negro entre los brazos, que con el paso de los años y la ausencia de sueños, se hace cada vez más patente, más presente y más real.

Tenemos muchos más momentos de reflexión que de inspiración. Cuando queremos reflexionar, nos ponemos a darle vueltas y vueltas a una idea, a una situación, a un problema… Buscamos argumentos nuevos, opciones, soluciones, sopesamos pros y contras, a menudo nos ratificamos, nos convencemos de que la decisión que hemos tomado es la mejor y terminamos construyendo un relato firme que nos mantiene tranquilos, dentro de nuestra zona de confort. Todos nuestros recursos energéticos, puestos al servicio de hacer más de lo mismo.Sexto grupo de proyectos de alumnos

La inspiración, sin embargo, emerge, aflora desde lo más profundo de nuestra esencia, no está tan mediatizada por nuestros modelos mentales y nuestras preferencias naturales, sino más bien influida por nuestras necesidades y prioridades más auténticas.

La inspiración no se puede crear, pero sí podemos favorecer el espacio adecuado para que aparezca. Cada uno tiene su manera: pasear, meditar, cocinar, conducir, salir a pescar, encender una vela, escribir, leer, conversar con otras personas… Cualquier actividad que nos sirva para alejarnos del “asunto” y que nos conecte con nosotros mismos.

La inspiración tiene mucho que ver con el silencio. Cuando podemos callar todas esas voces internas con las que convivimos cada día, es cuando surge una voz mucho más profunda, más auténtica y más